Sobre las claves de la obra fotográfica de Antolín Sánchez han reflexionado Lucia Jiménez, Franklin Hurtado y Alejandro Sebastiani Verlezza, entre otras voces venezolanas. Sus textos están disponibles en el blog de La Cueva Casa Editorial.

Rutas y cartas de Antolín Sánchez (I)

2 • noviembre • 2020

Alejandro Sebastiani Verlezza

Ciertas imágenes fotográficas, cuando logran llamar la atención, exigen cierta pausa, detenerse en ellas, repasarlas una y otra vez, tal vez para buscar sus posibles claves, las secretas alusiones que las rigen, el enigma de su composición. Mientras tanto van surgiendo varias preguntas: ¿qué hay detrás del lente, quién es exactamente la persona que dispara y lanza al mundo un fragmento que representa mucho de su voluntad, pero también lo que intuye y sueña?

Algo así me ocurre ahora mismo, cuando repaso la segunda edición de La Cueva, el fotobolsillo dedicado a la obra de Antolín Sánchez editado en el año 2016. Por los momentos, para intentar situarme ante este volumen, curado por el propio autor, dicho sea de paso, solo se me ocurre decir lo siguiente: el fotógrafo, comunicador social y productor audiovisual, además de estar tocado por una vocación versátil, calidoscópica, capaz de adentrarse en los más variadas incursiones, se dedica a producir sentidos que muchas veces están más allá de la mirada meramente lúdica y le abren paso a la reflexión. Este presentimiento pudiera ser de alguna utilidad para comprender su manera de situarse ante la imagen. Vale decir que el conocimiento de Sánchez abarca los aspectos conceptuales y técnicos de la fotografía, puesto que maneja los procesos químicos y los digitales. En este sentido no puede dejarse de nombrar su exploración del pixel: se mueve entre la nitidez y la borradura.

Pero estos conocimientos no son casuales: dada su trayectoria profesional, Sánchez ha estado vinculado con la prensa escrita, la televisión, la publicidad, el cine. Esta polivalencia, lo asomaba más arriba ya, le permite moverse con soltura entre las nociones de secuencia y montaje, además de su evidente interés por la narración, a través del comic, pues muchas veces –además de contar historias– hace pasar a través de ellas ideas complejas, conceptos impregnados de ironía y fuerza imaginativa. Todos estos factores intervienen en sus composiciones y hacen posible la propuesta visual de Sánchez –y el modo de asumir su oficio principal– como una forma de poner en tensión sus límites. Así sus imágenes van desplegándose en el tiempo para condensarse en la variada trama de esta edición: propone una antología personalísima, cierto, pero al mismo tiempo conectada con la política y la historia más reciente venezolana, sin caer en la tesis, la mera información periodística, o el panfleto.

Estas posibilidades expresivas, me atrevería a decir, las parodia y les da un giro más personal. Sería una cuestión por observar con mayor detenimiento. En todo caso, Keila Vall de la Ville, la poeta, narradora y antropóloga, en el prólogo de este fotobolsillo, introduce una reflexión que apuntala lo dicho hasta ahora: “La obra del Premio Nacional de Fotografía Antolín Sánchez se establece en el tránsito desde el píxel que conforma lo visto y registrado, a la foto como un universo cerrado; desde el mensaje complejo construido mediante la contigüidad de imágenes relacionadas, a la historia gráfica en la tradición del cómic. Construye progresiones inquietantes, que muestra la conexión entre parte y todo, entre actualidad y arquetipo, entre realidad y ensueño. La obra de Sánchez es altamente estética, crítica y alucinada”.

Y detrás de cada disparo –tampoco quiero dejar pasar esta hipótesis– hay todo un proceso reflexivo. Bien podría concebirse como otra obra que se escribe por debajo –o en el reverso– de cada gesto atrapado: el rostro enrejado de Bolívar que vigila los extravíos de la llamada “patria”, o sus restos; los lentos y aparatosos traslados en el Metro, capaces de producir escenas de languidez y melancolía en los usuarios; los trozos de “naturaleza”, recapturados en algún restaurante popular, vienen a formar parte de una atención especial a la hora de observar las representaciones gráficas que circulan por las calles del país. El autor las absorbe, las recrea, las recompone en cada toma. Vistas en secuencia, adquieren tonos narrativos, reflexivos y, a su manera, hasta líricos. Estas presencias, tantas veces anónimas y fragmentarias, en las fachadas de los comercios, desde los teléfonos públicos, hasta los anuncios publicitarios y los murales, son ya parte de una poética personal.

Por esta vía sus “naturalezas pictóricas” hacen posible otra lectura de Caracas y su entramado político que se entrelaza con la presencia de su serie “Tarot, Caracas”. El fotógrafo establece un complejo sistema de correspondencias entre los símbolos y las situaciones concretas que asedian a la ciudad. Se trata de una muy particular forma de vincular la cartomancia con la fotografía: la lectura y los hechos concretos se entrelazan. No importa si ocurrieron en años anteriores: su profundidad hace que en cada vistazo se resignifiquen y actualicen. Las imágenes son susceptibles de ser “vistas”, sí, pero también leídas (¿acaso ver y leer no son dos momentos de la misma percepción): las páginas del fotobolsillo se vuelven cartas que se envían y revelan (¿des-velan?) ante la mirada curiosa: un conjunto de rastros (rostros) capaces de “sedimentarse” –para usar un término afín a Sánchez– y ramificarse hacia lugares inquietantes del profundísimo conflicto venezolano, ya con dos décadas y más.

En un primer vistazo estas son las tentaciones que recorren buena parte del  volumen dedicado a Sánchez en la colección de La Cueva dedicada a los Premios Nacionales de Fotografía.

 

Nota. En el blog de la editorial pueden consultarse las siguientes reflexiones sobre el autor:

Lucía Jiménez:
https://www.lacuevacasaeditorial.com/antolin-sanchez-un-discurso-en-movimiento/ 

Franklin Hurtado:
https://www.lacuevacasaeditorial.com/la-naturaleza-abstracta-la-fotografia/

 Alejandro Sebastiani Verlezza:
https://www.lacuevacasaeditorial.com/antolin-sanchez-color-imprescindible/

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